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Facebook, la burbuja sigue desinflándose


Como lo señalé en uno de mis anteriores artículos: “Facebook: Una burbuja que se desinfla?“, Facebook continua su caída libre en picada. En los últimos días he leído un artículo tras otro refiriendo a una caída de los precios de las acciones de Facebook, sin que haya aparentemente un tope que la frene.

Según lo indicaba en la ocasión anterior, la caída de los precios de las acciones de Facebook puede explicarse con las expectativas que se crearon al momento de hacerse público, expectativas que apostaban a la publicidad como negocio en Facebook.

Si bien, este es un modelo de negocios bastante común en lo que respecta a los sitios Web, entender cómo funciona es crucial. Desde que comenzó a utilizarse en los medios de difusión, la publicidad se ha respaldado en la audiencia que tales medios pueden garantizar.

Los medios convencionales lo manejan de una manera bastante sencilla: ofrecen contenidos que les garantizan un determinado nivel de audiencia, e intentan mantener a su audiencia interesada en el contenido que ofrecen mientras insertan segmentos de publicidad que nadie pidió. Una persona que presencie alguno de los contenidos, enfrentará la disyuntiva de presenciar también los anuncios publicitarios para -en cuanto terminen-, continuar disfrutando del contenido que llamó su atención  en primera instancia, o buscar un nuevo contenido.

Al iniciar la Era de la Internet aparecieron un sin fin de sitios Web que pretendían sustentarse a través de la publicidad, como Yahoo. En aquella “explosión cámbrica” de empresas punto com, la publicidad era el pilar que mantenía en pie a todos esos ambiciosos proyectos de negocios basados en la Internet. Sin embargo, llegó la extinción en masa y la gran mayoría de esos “prometedores” negocios de la punto com terminaron desapareciendo. Pero regresaré a este punto en un momento.

Ahora bien, uno de los grandes de la naciente industria de la Era de la Información, Google, lo maneja de una manera mucho más directa. Google sabe que la razón principal de sus usuarios para utilizar su producto principal: el buscador, es su necesidad de encontrar respuestas.

La estrategia de Google no puede ser más subversiva: En vez de atascar su interfaz de banners, ligas, espectaculares y tantos otros instrumentos publicitarios, incorpora en sus resultados los anuncios, como parte de la respuesta que le da al usuario por su pregunta. En este sentido, Google es más como la sección amarilla. El usuario lo sabe y -de manera inconsciente- ha aprendido a aceptar que sea de este modo.

La era post-Google está llena de buenas ideas que fracasaron porque no supieron administrar una estrategia adecuada. Entonces entra en escena Facebook, que aparentemente estaba manejando las cosas de la forma correcta, acumulando audiencia y manteniendo la paciencia, esperando el momento justo de actuar.

De pronto, deciden que es buena idea incursionar en el mercado bursatil; y ¿por qué no? después de todo ya tienen mas de 900 millones de usuarios repartidos por todo el globo.

El primer día fue espectacular. Las acciones llegaron a cotizarse por encima de los 30 dólares, pero entonces comienza la masacre. El precio comienza a bajar y parece no haber nada que detenga su caída.

La explicación que se da a este fenómeno, es que hubo más inversionistas comprando derechos para vender, que adquiriéndolos para comprar. Veamos: Al comprar acciones, el inversionista las compra no por fetichismo, sino para venderlas en el momento que considere más apropiado. Después de todo, negocios son negocios.

En general, las acciones se compran cuando se estima que su precio ha alcanzado un piso y se venden cuando se estima que su valor ha alcanzado un techo; es decir, en palabras llanas: se compran barato y se venden caro.

En algunas ocasiones, sin embargo, la gente compra acciones porque percibe que podría estar perdiendo una gran oportunidad si no lo hace. Eso fue lo que ocurrió en la era de las punto com: los inversionistas que adquirían títulos de las nacientes ciber-compañías, lo hacían por el temor a quedarse fuera del barco; querían ser parte del hito a toda costa. Este es el origen de las burbujas económicas.

Lo que pasó con los inversionistas de Facebook, es que compraron las acciones para librarse de ellas tan rápido como les fuera posible. Con el bagage que dejó la amarga experiencia de las punto com, es dificil que un inversionista de nuestros días le tenga una fé ciega a este tipo de modelos de negocios, solo que en este caso, había poderosos fundamentos para actuar como los inversionistas lo hicieron.

Si bien, Facebook tiene 900 millones de usuarios, lo que Facebook debió considerar antes… no de basar su modelo de negocios en la publicidad, sino de trabajar en una estrategia para ingresar a este negocio que fuera mucho más pulida,  es la razón por la que estos 900 millones de usuarios usan Facebook: COMUNICARSE.

Los usuarios de Facebook no están buscando cosas que comprar, no andan de shopping, recorriendo los establecimientos de un mall, a ver qué compran, ni siquiera quieren enterarse de las ofertas del día; los usuarios de Facebook, solo quieren una herramienta que les permita extender su capacidad para comunicarse y expresar quienes son.

Facebook es, para ellos, no solo un instrumento para estar en contacto con sus conocidos, ni para conocer gente nueva, sino también una manera de delimitar un espacio vital en el qué mostar a los demás quienes somos como persona.

La gran fortaleza de Facebook radica en su capacidad para acercar a la gente; luego entonces, la estrategia que utilizó para ingresar en el mercado de la publicidad, suponiendo que funcionaría igual que como la publicidad funciona en la televisión, simplemente no estuvo bien diseñada.

Cualquier inversionista serio podría darse cuenta de ello de inmediato, pero también, cualquier inversionista voraz podría saber que esta era la gran oportunidad que estaban esperando: entrarían a la burbuja de Facebook, se mantendrían mientras el precio de las acciones alcanzaba su techo y entonces saldrían tan rápido como sus pies se los permitiesen. El resto fue solo el efecto dominó.

Ahora se pone en evidencia la existencia de 83 millones de cuentas falsas -tanto así como la población de Alemania-. Esto también era de esperarse. Donde existe un medio que acerca a las personas, también existe un nido de acosadores.

Regresando a la mítica historia de las punto com, la razón por la que desaparecieron la mayoría de esas “prometedoras” empresas es que su éxito estaba garantizado solo por expectativas. Todas se perfilaban como un nuevo tipo de industria; pertencer a la élite de las punto com, era un signo distintivo de haber ingresado a la Era de la Información. Muchas de ellas ofrecían rendimientos espectaculares, basados en el supuesto de que -de pronto-, todo mundo querría convertirse en sus clientes. Sin embargo, sus libros contables reflejaban una realidad patética.

No obstante, esto no significa en lo absoluto que no funcionen. Google es el mejor representante de que como negocio, la Internet tiene mucho que ofrecer. ¿Qué hizo entonces Google para convertirse en uno de los líderes de la industria? Esperar.  Esperar no solo el momento oportuno, sino esperar a que surgiera un modelo de negocios sólido que, aunado a una estrategia bien diseñada, garantizara el éxito de su proyecto.

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