Inicio > Cómo crear negocios exitosos > Peña Nieto… ¿Arriba?

Peña Nieto… ¿Arriba?


Desde hace largo tiempo ya, los medios se han ocupado en gran medida de posicionar a Enrique Peña Nieto. Nos presentaron “los logros” de este personaje como gobernador del Estado México, suavizaron la masacre de Atenco, hicieron una campaña con un costo de 13 millones de dólares -¿del erario?-, para promover la imagen de Enrique Peña Nieto a través de comerciales en los que aparecen cantantes y actores, entre ellos, la Gaviota, lo colocan hasta arriba en las encuestas presidenciales, con una ventaja inalcanzable para los demás candidatos y hace tan solo un par de semanas, Ciro Gómez Leyva -uno de los defensores más acérrimos de estas cifras-, nos sorprende en Tercer Grado afirmando que “las encuestas son estériles“, cuando López Dóriga hace alusión a un estudio de la UNAM que muestra a López Obrador como un rival que conviene tomar en serio.

Afortunadamente, otros medios en el extranjero no están controlados por Televisa -que controla dos tercios de los canales de televisión abierta en México- y son mucho más objetivos que los medios mexicanos al presentar la verdad sobre Enrique Peña Nieto y su campaña.

The Guardian, un prestigioso diario en el Reino Unido, presentó un artículo (versión original del artículo) en el que destapa la cloaca y muestra como desde el sexenio de Fox, el gobierno ha gastado enormes sumas (más de 346 millones de pesos) para promover a Enrique Peña Nieto. En una entrevista con Jorge Ramos, de Univisión, Peña admite haber gastado 13 millones de dólares en la promición de “sus logros“.

Dentro del país, personajes de la talla de Elena Poniatowska, Denisse Dresser, Carlos Fuentes (que en paz descanse) y muchos otros, han expresado abiertamente su disposición a apoyar la ideología de Izquierda, representada por Andrés Manuel López Obrador, fundamentándose con argumentos sólidos, que indican claramente porque consideran que la izquierda debería gobernar al país, más que nada, para sanear nuestra economía de sus vicios y producir condiciones de equidad para el Pueblo de México. Muchos de ellos han manifestado su opinión sobre Enrique Peña Nieto y la mayoría de las opiniones vertidas sobre él, no favorecen en lo absoluto a este personaje.

Pero más importante aún, es la opinión del Pueblo. Desde hace algo así como dos meses, surgió el Movimiento Yo Soy #132, que se ha extendido a lo largo y ancho del territorio nacional, a pesar de que sus detractores -la élite en el poder, es decir, los medios y el gobierno-, se han empeñado arduamente en desprestigiarlo, alegando por ejemplo que Yo Soy #132 surge en las redes sociales y diciendo que -éstas-, no tienen aún la cobertura suficiente para influir en los resultados de las elecciones.

Sin embargo, las estadísticas señalan que en México, hay 32 millones de usuarios de Facebook y 10.7 millones de usuarios de Twitter, segmento de la población nada despreciable que -si bien, no todo está conformado por simpatizantes del Movimiento-, se ha encargado de hacer escuchar su voz en todo el país, al grado que el Debate#132 tuvo la capacidad para colapsar los medios -sobre la Internet-, a través de los cuales fue transmitido dicho debate.

Debate al que -por cierto-, Enrique Peña Nieto no se presentó, excusándose con una frase como “dada la abierta expresión de Yo Soy #132 en contra de mi campaña, considero que no existen condiciones favorables para que yo acuda al evento”.

Por su parte, existe todo tipo de encuestas que se manifiestan a favor de la campaña de uno u otro candidato.

Evidentemente, las encuestas oficiales, siguen señalando a Peña Nieto como puntero, aunque se han moderado al percibir el importante efecto que Yo Soy #132 ha producido al denunciar la imposición.

Por otro lado, las encuestas independientes muestran resultados nada benévolos para la triste figura de Enrique Peña Nieto, dándole la ventaja, ya sea, a Josefina Vázquez Mota, o bien, a Andrés Manuel López Obrador, quien es el favorito en la mayoría de dichas encuestas independientes.

En Veracruz, el periodista David Varona Fuentes, publica regularmente su columna a través de YouTube y en ella, ha mencionado en diversas ocasiones a Peña Nieto, informándonos acerca de lo que acontece en torno a este candidato.

Hay dos videos de Varona que me parecen particularmente interesantes. En uno de ellos habla sobre la percepción que se gesta en el seno del PRI con respecto al inminente colapso de la campaña de Peña Nieto y, en el otro, expone el desinterés por parte de los gobernadores PRIistas en el triunfo del candidato de su partido a la silla presidencial, más que todo, porque de ganar Peña a ellos se les acabarían los privilegios.

Considerando todo lo anterior, la pregunta relevante es si ¿en verdad Peña Nieto es el puntero? Obviamente, la respuesta a esta pregunta la tendremos tras las elecciones y será una respuesta que, o bien, no nos deje lugar a dudas de que -pese a todo-, las encuestadoras oficiales y los medios tenían razón y -efectivamente-, Enrique Peña Nieto estaba destinado a ser nuestro presidente, o bien, sea una respuesta fabricada para justificar tales afirmaciones, en caso de que finalmente gane Peña.

Si no gana Peña, la respuesta podría poner en evidencia los manejos sórdidos de la élite en el poder, o podría convencernos de que efectivamente existe Democracia en este país, sin que lo primero signifique en lo absoluto que su servidor cuestionaría un eventual triunfo de Josefina Vázquez Mota, ni lo segundo, que esté convencido de que el único triunfo real sería el de Andrés Manuel López Obrador, juzgando a priori.

Más bien, el sentido de mi última aseveración es que si estas elecciones mantenienen el perfil de las elecciones del 2006 y son resueltas por márgenes súmamente estrechos, existirán los elementos para sospechar del resultado. Sin embargo, si las elecciones le dan al vencedor la ventaja suficiente, no existirá manera razonable de cuestionarlo.

Esto es debido al margen de error que se maneje en el conteo rápido. Este fue el punto álgido en las elecciones pasadas, ya que se utilizó un margen excesivamente pequeño de error, lo que dio lugar a las suspicacias sobre el resultado.

Suspicacias que -más adelante-, fueron soportadas por un análisis matemático que puso en evidencia que existían fundamentos suficientes para apoyar la teoría de un fraude electoral.

Pero, ¿por qué sospechar sobre la aparente ventaja de Peña Nieto? ¿qué elementos existen -en concreto- para cuestionar su campaña?

El PRI ha realizado una titánica labor para garantizar su transparencia, sin embargo -por ejemplo-, en León, Gto., diversos medios han denunciado la compra de votos en favor del PRI a cambio de licuadoras.

Hace solo unas semanas, durante un partido de futbol al que acudiría Yo Soy #132 para manifestarse en contra de la imposición, simpatizantes del PRI movilizaron a más de 16 mil personas para contrarrestar la manifestación en contra de la imposición, lo que tuvo un costo -considerando únicamente el precio de los boletos que les otorgaron para entrar al estadio Azteca- de más de 3 millones de pesos.

Un joven al que no mencionaré -no por respeto, aclaro, sino más bien por responsabilidad-, ha declarado abiertamente en Facebook que votará por el PRI porque con ese voto asegura su plaza como maestro.

Estos, entre muchos otros casos que ponen en evidencia un manejo corrupto por parte del PRI en estas elecciones, hecho que ha motivado que se extienda una solicitud ante el IFE para cancelar la candidatura de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República.

Ahora bien, dejando de lado todos estos cuestionamientos, ¿qué le ocurriría a la economía de México si Enrique Peña Nieto gana las elecciones?

Considerando únicamente sus propuestas en el tema de la economía, concretamente su propuesta para incentivar la inversión en infraestructura apoyándose en préstamos otorgados a través de una Banca de Desarrollo fortalecida, se perfilan las siguientes alternativas de acción con el fin de cumplir este compromiso, con su respectivo análisis de riesgos:

Alternativa 1: Política monetaria expansiva, política fiscal recesiva.

Esta sería la alternativa que menores riesgos plantea a la economía nacional. Sería la alternativa lógica, ya que permitiría que la propuesta se cumpliese de manera natural, utilizando los instrumentos Keynesianos más apropiados para lograrlo. Su funcionamiento sería como sigue:

Banxico reduce su tasa de descuento, de manera que se consiga que los bancos comerciales bajen sus tasas de interés. Esto propiciará un excedente en la oferta monetaria -más dinero en circulación-, al mismo tiempo que motiva a los inversionistas a adquirir créditos que deberían ser destinados a la infraestructura.

Sin embargo: (1) En muchas otras ocasiones en que Banxico a reducido la tasa de descuento para motivar la inversión en infraestructura -como lo señala la teoría-, el resultado ha sido que las empresas adquieren créditos para liquidar sus compromisos con sus proveedores y acreedores, más que destinarlos a la inversión en infraestructura, (2) el efecto de que Banxico reduzca la tasa de descuento es púramente psicológico y los bancos comerciales podrían optar por ofrecer tasas reducidas a sus clientes preferenciales, mientras mantienen sus tasas actuales al común de sus clientes y (3) un aumento en el circulante que, si bien, motiva las exportaciones ya que nos hace más competitivos al bajar el valor del peso, tarde o temprano conduce a inflación y -ésta-, produce desempleo.

Para contrarrestar los efectos de la inflación que provocaría esta política monetaria expansiva, el gobierno debería propiciar las condiciones apropiadas con el fin de mantener la inflación bajo control y lo haría mediante una política fiscal recesiva, a través de la cual podría (1) aumentar los impuestos para acotar el acceso de la industria a los créditos, en el sentido de que los aspirantes a uno de estos créditos productivos, debería reunir un conjunto particular de características, por lo que dichos créditos no estarían disponibles para todo el mundo; (2) reducir el gasto público -cosa que sabemos a priori que el gobierno no hará-, con lo cual el Gobierno sería más selectivo en sus licitaciones, lo que podría cerrarle el acceso a muchos proveedores a participar en proyectos emprendidos por el Estado y (3) hacer ambas cosas, con los efectos descritos.

Adicionalmente, es necesario puntualizar que, para que esta alternativa funcione de acuerdo a lo planeado, es necesario que el Gobierno regule el acceso a los créditos de productividad, de manera que se garantice que dichos préstamos son utilizados verdaderamente para impulsar la inversión en infraestructura, lo que limita mucho más el acceso a tales créditos y beneficia solo a unos pocos.

A la larga -dentro de un análisis de riesgos-, aplicar esta alternativa produciría mayores impuestos, mayor inflación, abriría las puertas a condiciones de impago -lo que produciría una cartera vencida- y tiene el potencial para hacer necesario recurrir a un nuevo rescate bancario -FOBAPROA-.

Alternativa 2: Política monetaria recesiva, política fiscal expansiva.

Esta es la más probable de las alternativas. Lo es, porque el Gobierno podría así controlar el uso que se le de a los créditos de productividad.

Consiste en que el Gobierno asuma el papel de la Banca de Desarrollo fortalecida y sea este mismo -el Gobierno-, quien se encargue de administrar los recursos para facilitar dichos préstamos.

Para lograrlo, el Gobierno debería acudir a la deuda pública a través de Banxico para financiar los proyectos de inversión y lo haría utilizando un programa similar al de las incubadoras de empresas, en el que el Gobierno promueve el desarrollo otorgando préstamos libres de intereses a inversionistas, quienes deberían sujetarse a un programa en el que describan y justifiquen adecuadamente sus proyectos.

El riesgo subyacente es que podría haber proyectos que a pesar de todo el trabajo realizado durante el proceso para sustentarlos, finalmente fracasen y los créditos otorgados sean irrecuperables. Esto produciría déficits importantes que -al acumularse-, incrementarían la deuda pública adquirida por el Gobierno. Esta deuda sería transferida al pueblo, quien debería financiarla por medios fiscales. Además, produciría una escalada inflacionaria que debería ser regulada.

Alternativa 3: Ambas políticas, monetaria y fiscal expansivas.

Sería la peor de las alternativas. Tanto la banca comercial, como el Gobierno, administrarían los recursos para otorgar los créditos productivos trabajando en sinergia. El Gobierno aseguraría la regulación y la banca comercial se encargaría de la disponibilidad de los recursos.

Para lograrlo, Banxico debería reducir su tasa de descuento para motivar a los inversionistas a adquirir los créditos y el Gobierno mantendría una política fiscal expansiva en la que mantendría los impuestos a su nivel actual -sabemos que no los reduciría- e incrementaría su gasto público para mantener abierta la posibilidad de los inversionistas en participar en las licitaciones.

Refiriendo a Keynes, sabemos que esto no puede ocurrir porque es claro que esta medida es abiertamente inflacionaria y sus efectos -además de generar desempleo-, serían que la inflación galopante que produciría, obligaría eventualmente a Banxico a retractarse e imponer nuevamente una política recesiva.

Su riesgo es una escalada hiper-inflacionaria, un sobre endeudamiento del Estado a través de peligrosos déficits acumulados, un aumento en los impuestos necesario para controlar la inflación que produciría y el fracaso de la propuesta en sí.

Alternativa 3: Ambas políticas, monetaria y fiscal recesivas.

De las cuatro, esta alternativa ni siquiera tiene sentido. No lo tiene porque va totalmente en contra de la esencia de la propuesta.

Aún así, suponiendo que se implementara, para cumplir con la propuesta, el Gobierno debería aumentar los impuestos para financiar la Banca de Desarrollo fortalecida y al mismo tiempo, debería reducir el gasto público con el fin de frenar la escalada inflacionaria.

Por su parte, Banxico estaría obligado a reducir la oferta monetaria con el fin de mantener bajo control la inflación, aumentando el valor del peso, lo que nos haría menos competitivos en los mercados internacionales y frenaría la exportación.

Por lo anterior, la economía se desaceleria, inhibiendo por definición esta propuesta, la actividad económica se paralizaría y -de aplicarse-, el único resultado posible de esta alternativa sería el de conducirnos a una etapa de recesión económica.

La descripción que he hecho de la manera en que podría actuar un eventual gobierno de Enrique Peña Nieto para cumplir su promesa de incrementar la inversión en infraestructura mediante una Banca de Desarrollo fortalecida, tiene por objeto mostrarle la factibilidad de esta propuesta.

Estoy convencido de que el curso de acción para hacerla realidad tendría que optar por la alternativa 1 o la alternativa 2. Las demás alternativas no tienen sentido.

Aún cuando las dos primeras alternativas son factibles, implementan una serie de importantes riesgos estructurales. Riesgos de los que no habla Peña Nieto en su propuesta, pero que son riesgos que señala la teoría Keynesiana.

Usted, como empresario, debería estar al tanto de las implicaciones de implementar esta propuesta y debería considerarlas al momento de realizar su planeación estratégica para identificar las posibles ventajas que su implementación represente para sus emprendimientos y -de la misma manera-, conocer los riesgos subyacentes para contrarestarlos.

Como ya he dicho muchas otras veces, en los negocios, el azar no tiene absolutamente nada que ver. El éxito o fracaso de cualquier emprendimiento radica en su planeación, no en las condiciones fortuitas del mercado en el que se desempeña.

Ahora, en lo relativo a si Peña Nieto va o no arriba en la carrera por la Presidencia, no lo sé. No creo que haya alguien que en verdad lo sepa con certeza. Lo único que si sé es que el PRI ha mostrado reiterativamente un curso de acción que pone en evidencia un marcado nerviosismo.

El que Peña Nieto haya declinado la invitación de Yo Soy #132 para que participara en el Debate#132 muestra que de manera tácita, Peña reconoce que el Movimiento le ha puesto en jaque, a pesar de que el PRI se empeñe en minimizar el impacto que evidentemente ha tenido el Movimiento.

Las implicaciones por parte del PRI contra Andrés Manuel López Obrador en lo relativo al supuesto Charolazo, que fue desmentido unos cuantos días después, el spot del PRI tergiversando a AMLO y mostrando de manera recurrente el video escándalo de Bejarano, los recientes ataques para desprestigiar al Movimiento Yo Soy #132 asociándolo con Andrés Manuel López Obrador, las continuas agresiones por parte de simpatizantes o militantes del PRI, todo -en su conjunto-, habla más de la desesperación de un partido que ve como su campaña se desmorora, que de una supuesta ventaja.

No sé cual sea su opinión y la verdad, no me interesa influirla con mis comentarios más allá de ofrecerle herramientas para planificar adecuadamente sus emprendimientos, pero desde mi perspectiva, las únicas propuestas razonables en el tema de la economía que se han planteado durante este proceso electoral han sido las de Andrés Manuel López Obrador.

Las propuestas de Andrés Manuel López Obrador son razonables porque se sustentan en la austeridad para corregir los vicios a los que nuestra economía se encuentra actualmente sometida y propone mecanismos funcionales que en realidad propician un crecimiento económico realista. Crecimiento que -si bien-, será en esencia moderado, también tiene la propiedad de ser sustentable.

Si desea contactar al autor, puede escribirle a manuelmanrique@comocrearnegociosexitosos.com.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: