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La convergencia de la tecnología y los negocios en el siglo XXI

marzo 26, 2012, 12:27:55 Deja un comentario

El fenómeno que presenciamos en nuestros días relacionado con la notable influencia que ha tenido la Internet en nuestra vida diaria y su cada vez mayor presencia en el entorno empresarial es característico de una era nueva que se inició hace poco más de 30 años: La Era de la Información.

¿Quién iba a pensar en aquellos lejanos días que lo que vemos hoy tendría -en algún momento-, lugar? Yo lo hice, pero un poco tarde, en 1995, cuando accedí por primera vez a la Internet.

Fue mágico. Recuerdo que esperaba mi turno en la oficina para que me permitieran utilizar esa vieja 386 en la que tenian contratado un servicio de Internet por Dial-Up. Me sentía expectante. No podía aguardar. Deseaba tanto que me cedieran el lugar para hacerlo.

El primer sitio que visité fue el del museo de Louvre y recuerdo nítidamente que mis compañeros se burlaron de mí cuando exclamé: ¡Estoy en París!

Pero no importó. Lo que ocurrió fue simplemente que ellos tenían una perspectiva distinta. Para mí, fue el comprender de pronto cómo un incipiente cambio tenía lugar de pronto.

Pero la Internet no fue la única revolución que viví como una experiencia directa. Soy de aquellos que pueden presumir el haber vivido el surgimiento de un mercado sin el cuál, la Internet no tendría el impacto que tiene hoy. A mí me tocó ver el surgimiento del mercado de la microcomputación.

Recuerdo que -un día-, cuando tenía 18 años, visité a mi familia en mi Estado de origen y llevé un catalogo de las viejas microcomputadoras Micron para intentar vender una entre los contadores de mi pueblo natal. Jamás olvidaré la respuesta que me dió uno de ellos: ¡Estos son juguetes! ¡Nosotros no necesitamos de estos chunches! ¡Podemos hacerlo todo a mano!

Hoy me da risa. Sobre todo cuando considero que esa misma respuesta la escuché una y otra vez en distintas versiones. Durante los 80’s trabajé en una compañía de producción de electricidad en el centro de cómputo, donde teníamos una antigua computadora Honeywell Bull Level 6, con sistema operativo GCOS-6. En algún momento, mi jefe adquirió una PC para su secretaria y yo le insistía en que esos pequeños equipos tenía el mismo poder de cómputo que la Level-6 y él se reía de mí y solo decía que yo estaba loco.

Otro evento memorable para mí fue cuando desarrollé una aplicación para control de inventarios para el dueño de una bodega de refacciones para motores a Diesel. Cuando estaba en los tratos iniciales con mi cliente, él me decía que no sabía porqué había comprado ese juguete. Meses después, cada vez que algo no funcionaba con sus computadoras, me reclamaba diciendo que vivir sin las computadoras es la muerte para el: Hacer una lista de precios a mano -por ejemplo-, antes le tomaba por lo menos 15 días. Con la ayuda de las computadoras, podía tenerla en ¡un par de minutos!

En 1995, cuando accedí por primera vez a la Internet, tuve una epifanía. En un instante reconocí una transición histórica y supe de inmediato que estaba frente a la más grande oportunidad de mi vida.

Steve Jobs dijo una vez que cada momento cuenta. En un instante, tienes un momento de inspiración y -en ese instante-, no tienes la menor idea que cómo va a afectar en tu vida pero que -tiempo después-, todo se vuelve prístino.

El mundo que compartirmos no es ni remotamente parecido al mundo que ví hace 10 años. Por supuesto, no tiene absolutamente relación alguna con el mundo en que viví hace 20 años y nada tiene que ver con el mundo de hace 30 años.

La evolución que estamos viviendo -¡tan acelerada!-, se explica completamente al considerar que vivimos en los albores de la Era de la Información.

La manera en que funciona el mundo de hoy es una consecuencia de una etapa de transición que vivimos entre la Era Industrial y la Era de la Información.

El cambio, no se ha completado y -según creo-, falta mucho para que se concrete. Sin embargo, las reglas del juego ya cambiaron y vemos sus efectos todos los días.

Hace meses los Estados Unidos han empezado a sufrir los efectos de SOPA y -en mi país, mi amado México-, padecemos la mal elabora copia conocida como la Ley de Döring.

Teóricamente, este tipo de iniciativas son promovidas con el objetivo de promover el respeto a los derechos inaliebables que otorgan las leyes de propiedad industrial e intelectual de los diferentes paises y acuerdos internacionales, pero son promovidas por gente que es como una mula a la que se le han puesto viceras para que solo pueda mirar hacia el frente.

Esta gente anacrónica no puede comprender que las reglas son diferentes. No me malinterprete. Yo tengo contenidos protegidos por ambas leyes -la de propiedad intelectual y la de propiedad industrial-; a mí más que a nadie me interesa disfrutar de los beneficios que tal protección me garantiza, pero hace 9 años tuve otra de mis epifanías. Me preguntaba porqué no vendía mis programas aplicativos con suficiente éxito y -como la caída de un rayo-, repentinamente la respuesta vino a mí: “El modelo de negocios que sustenta el mercado del software está obsoleto“.

Cuando fui de capaz de comprender tal aseveración, de pronto, supe exactamente lo que tenía que hacer: Debía crear un modelo de negocios en el que el producto principal: el softwae, fuera gratuito.

Vivimos la era de la información y el producto por excelencia de esta era es precisamente ese: la información.

La información tiene una propiedad que la hace completamente diferente a cualquier otro producto que el hombre haya producido jamás. La información es fácilmente reproducible.

Además, la información es como el aire. ¡Todos la necesitamos para sobrevir!

La información se genera a cada instante. No podemos restringirla a un entorno acotado por los privilegios individuales.

En economía diríamos que el aire no se cobra porque está disponible sin que haya de por medio ningún esfuerzo humano para producirlo. Cuando llegue el día en que debamos producir el aire para darle a la gente la oportunidad de vivir, entonces si podremos hacer negocio con dicho gas.

Exactamente eso ocurre con la información.

Entonces, si la información debe ser gratuita, ¿cómo es posible lucrar con ella? Bien, de hecho, se puede. Compañias como Google y FaceBook ya lo están haciendo justo ahora.

Es por ello que antes de promover leyes estúpidas que son producto de una terrible escases de visión, es necesario considerar las alternativas y ponderar su desempeño estimado.

¡Vivimos en la Era de la Información, por Dios!

por Manuel Manrique

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Como se inicia un negocio

marzo 20, 2012, 4:38:13 2 comentarios

Navegando por la Internet he encontrado mucha gente buscando “Oportunidades de Negocios”. Con frecuencia visito foros y sitios en los que las personas expresan su deseo de “iniciar un negocio” pero no tienen la menor idea de cómo comenzar.

Algunos suelen preguntar si determinada alternativa es buena opción de negocios. Tienen una idea bien concreta de lo que desean emprender e imaginan que una manera de saber qué probabilidades de éxito tiene su proyecto es preguntar, lo cuál es correcto.

De hecho, todo proyecto de negocios requiere un “Plan de Negocios” que sirva como guía durante la implementación y uno de los aspectos que un Plan de Negocios debe contener es un análisis del mercado.

Sin embargo, un análisis de mercado consiste en recopilar información de fuentes diversas, de diferentes esencias -tales como la atracción que nuestros productos y/o servicios podrían despertar en el consumidor, las características relevantes de quien nos compra, la demanda que podemos esperar, nuestra participación del mercado, la cantidad de competidores que llegaremos a enfrentar, los diferentes canales de distribución para hacer llegar nuestros productos y/o servicios al consumidor, el análisis del punto de equilibrio, los costes de operación, la facilidad con la que podremos surtirnos de materiales, materia prima y/o mercancías… y muchas otras consideraciones que tienen como propósito ofrecernos un panorama de lo que podemos esperar una vez que iniciemos.

Toda esta información es muy valiosa si se sabe cómo interpretarla y qué hacer con ella. El problema es que -por increíble que parezca-, muchas personas no se toman el tiempo para estudiarla en profundidad, para valerse de ella con el fin de crear estrategias y lo que termina ocurriendo es que inician negocios cimentados en bases endebles que terminan colapsando o funcionando a medias.

Es por ello que he decidido compartir alguna información elemental en este artículo con mis lectores. No obstante, no espere un tratado. El propósito fundamental es proporcionar una luz que le ayude a visualizar el camino. Usted debe ser consciente de que deberá investigar e informarse a detalle y -¡sobre todo! tiene que tener muy presente que un proyecto de las características de la creación de un negocio-, exige que le dedique tiempo y esté dispuesto a profundizar tanto como sea necesario para tener las cosas muy en claro.

La principal razón por la que los negocios fracasan es una pobre planeación. Cuando no se tiene una idea clara de los fundamentos de un emprendimiento, la gente deja muchos cabos sueltos y éstos tienen su principal impacto en el cliente, quien es la razón de ser de todo emprendimiento.

Si un negocio se caracteríza por una evidente desorganización, si su gente no está plenamente comprometida con la visión que conforma el proyecto, si se dejan muchas de las funciones del negocio al azar -créame-, el cliente será el primero en notarlo.

Hay oligopolios que subestiman a sus clientes. Se duermen en sus laureles y se consideran imprescindibles y -sin embargo-, nada hay más lejos de la realidad.

Quizás sus clientes les toleran por la ausencia de alternativas, pero tan pronto surja una opción factible, les abandonarán si misericordia.

¡Esa es la importancia del cliente en nuestros emprendimientos! Por ello es que debemos dedicar el tiempo que haga falta para comprender cada ángulo de nuestros proyectos ya que -al hacerlo-, nos colocaremos en una perspectiva única que nos permitirá identificar plenamente tanto los riesgos como las oportunidades, de manera que formulemos las estrategias más adecuadas para abordar nuestro mercado.

¿Qué pasos debe dar para iniciar un negocio?

1. Describa detalladamente su idea de negocios: Entender a la perfección lo que pretendemos hacer es el primer paso de cualquier proyecto.

“La solución a cualquier problema se encuentra inmersa en el problema en sí.”

Lo que pretendo dar a entender con la frase anterior, es que cuando la gente se siente desorientada y confusa porque no sabe como hacer algo -aunque parezca coloquial-, el problema es que no está prestando atención al problema. Entiendo que lo anterior parece recursivo en exceso y que se ve horrible, pero trataré de explicarme: si su idea de negocios le parece imposible de llevar a cabo, seguramente está prestando muy poca atención y se concentra únicamente en las generalidades. Por eso es que parece irrealizable. Usted la percibe como un monstruo enorme y pierde de vista que a Roma le tomó siglos convertirse en el gran imperio que fue.

¿Cómo abordar entonces su idea? Analícela. Fragmente su idea en conceptos más pequeños y manejables, de manera que pueda concentrarse y resolver cada uno a la vez. Desmenuce tanto como le sea posible. Mientras más concretos sean los conceptos específicos, más manejable será su proyecto y más claro quedará para usted.

Cuando lo considere apropiado, sintetice. Reuna cada fragmento en que lo devanó en una síntesis que englobe el concepto entero.

Quizás se pregunte si este esfuerzo tiene sentido. Bien, pondérelo usted mismo: La idea original era caótica y desorganizada, la síntesis a la que llega tras el análisis que acabo de proponerle está estructurada y organizada. Era dificil comprender cabalmente la idea original porque la tenía toda desorganizada, sin estructura y seguramente perdió de vista aspectos que solo pudo identificar tras realizar el análisis que le he propuesto. En contraste, la principal razón por la que la síntesis que obtenga a través del análisis es prístina, es que durante el análisis fue identificando aquellas componentes que -de otra manera-, nunca se habría percatado de que existían. Durante el proceso de fragmentar, comprendió porqué tenía que hacerlo y cada simple aspecto se volvió comprensible porque estaba lo suficientemente acotado como para comprender su esencia.

2. Describa a su cliente: Esta es -quizás-, la labor más importante de todas: “Conocer al cliente”. La persona que adquiera nuestros productos y/o servicios presenta ciertos razgos distintivos y claramente diferenciables que es necesario conocer, de manera que adaptemos nuestra oferta a lo que el cliente desea. Si no puede hacer ésto y considera que la gente le tiene que comprar y punto, de una vez hágase a la idea de que su emprendimiento fracasará.

Usted no puede forzar al cliente a que acepte sin cuestionamientos sus productos y/o servicios, a menos que nadie más pueda hacérselos llegar, o sean muy pocos quienes lo hacen, pero si algo es constante, es el cambio. Las condiciones cambian y los imperios fenecen.

Pero hay un factor que no he mencionado aún que manifiesta sin lugar a dudas la importancia de lo que estoy diciendo: aunque usted fuera el único que puede ofrecer ese producto y/o servicio en particular o -tal vez-, usted y unos cuantos competidores suyos, obligar a su cliente a tolerarle tiene un costo efectivo, más allá del costo de oportunidad.

Cuando se presentan las circunstancias que acabo de describir, ocurre con frecuencia que los productos que ofrece no son de la calidad que su cliente espera, lo que incrementan las devoluciones o los servicios que presta son mediocres, lo que aumenta las quejas.

Atender a estas quejas, reclamos, devoluciones y -probablemente-, quizás hasta demandas, es costoso. Su negocio se convierte en una bolsa llena de agujeros.

Ese es el fundamento de un conocimiento profundo del cliente. Al conocer a su cliente usted, no solo sabe cómo venderle, conoce también qué buscará y cuando lo hará, se preparará con antelación para la demanda, sabrá cómo restituir la confianza de su cliente cuando no pueda cumplir lo que espera, porque entenderá las necesidades de éste y será capaz de anticiparlas y ofrecerle alternativas.

3. Aprenda de su competencia: Sun Tzu -en “El Arte de la Guerra“-, diría que no hay mejor batalla que aquella que nunca tiene lugar. En el mercado, usted y sus competidores se lanzarán con frecuencia a cruentos enfrentamientos tan solo para atraer a los consumidores.

Algunas veces, la batalla por los clientes será sangrienta y el vencedor será aquel que: (a) conozca las fortalezas de su oponente y se abstenga de combatirlas, (b) conozca las debilidades de su adversario y las aproveche y (c) vea las oportunidades antes de que su competidor lo haga.

Por eso es que se vuelve tan importante aprender de su competencia. Es necesario que tenga bien presente: la industria en la que opera, la cantidad e importancia de sus competidores, su cuota y participación del mercado, su propio nicho y el de sus competidores, las oportunidades vírgenes de las que se pueda valer, su propio índice de efectividad y el de sus competidores, etc.

4. Visualice el entorno económico: Me permitiré insistir en este aspecto. Lo he mencionado mucho antes y su importancia es tal, que no dejaré de mencionarlo.

Entender el comportamiento de la economía es fundamental si usted es empresario. En este mundo nada ocurre por azar. Todo tiene una causa y desemboca en las consecuencias obvias.

Algo tan banal como la ideología del partido que llegue al poder -por ejemplo-, determinará el desempeño de la economía durante los próximos años. No quiero profundizar sobre este aspecto particular en lo relativo a mi país, pero si le invitaré a considerar lo que acontece en Europa. Quizás usted diverja de mi opinión, pero el problema subyacente que Europa enfrenta en el presente, es la tendencia que ha presentado a lo largo de las últimas décadas a tener gobiernos social-demócratas. Los sistemas de izquierda pretenden procurar condiciones de equidad entre los individuos -lo cual está bien-, pero sus estrategias tienden a provocar déficits en sus economías y -a la larga-, son inflacionarias. Simplemente sus economías no evolucionan de manera natural, por las leyes del mercado. En consecuencia, la igualdad que pretenden lograr termina generando profundos problemas sociales que amenazan con colapsar el sistema entero.

Al comprender lo que sucede con la economía usted será capaz de visualizar el panorama completo y podrá realizar estimaciones realistas de lo que puede llegar a acontecer con sus emprendimientos.

5. Identifique los recursos materiales, económicos y humanos que requiere para operar. Esto es también de suma importancia. Una administración sana emplea los recursos de manera óptima, manteniendo bajos los costes de operación y maximizando las utilidades.

Planifique cuidadosamente su organigrama, prepare presupuestos que le garanticen el abasto de insumos y organice su desempeño de manera que pueda continuar en el negocio.

6. Cerciórece de que conoce y aplica apropiadamente los aspectos legales. Muchos problemas pueden evitarse cuando se está al tanto de los derechos y obligaciones a los que somos acreedores.

Es buena idea considerar aspectos tales como los requisitos fiscales y de seguridad social, la legislación que aplica a nuestro caso específico, los permisos que debemos tramitar, una formulación adecuada de políticas y su debida transmisión a nuestros clientes y colaboradores para conseguir que las cosas marchen a un ritmo sano.

En general, esos son los aspectos más relevantes a considerar cuando planificamos un emprendimiento. En mi nuevo libro Cómo crear negocios exitosos, usted encontrará una metodología que le permitirá comprender cuál es la manera más adecuada para realizar la planeación que le propongo.

Mi libro ya está a la venta en formato de libro electrónico (PDF) y puede adquirirlo desde aquí. Solo entre a la página de ventas y realice su compra desde allí. Podrá pagarlo en línea y descargarlo de inmediato para iniciar su entrenamiento ¡AHORA MISMO! en cada uno de los aspectos de la planeación que necesita llevar a cabo para garantizar el ÉXITO de sus emprendimientos.

Manuel Manrique

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