El efecto de los paradigmas

noviembre 19, 2011, 13:44:43 Deja un comentario Go to comments

Un paradigma es un esquema o modelo que integra un conjunto de ideas, pensamientos, experiencias, creencias y valores que guían un curso de acción.

Los paradigmas son normalmente incorporados durante la etapa temprana de nuestra vida y son aceptados como verdaderos o falsos sin someterlos a tipo alguno de comprobación.

Si eres emprendedor, o deseas serlo, debes adquirir consciencia de la influencia que tus paradigmas tienen en tus resultados.

Permíteme explicarte: tradicionalmente se asocia el éxito con lo que tienes en tu cartera. Se asume sin cuestionar que mientras más dinero hay en tu cuenta, más exitoso eres. No hay muchos que se den cuenta de que el dinero es una consecuencia de la causa que es el éxito, no al revés.

Entender este enunciado tan sencillo hace toda la diferencia. Quien percibe al éxito como una consecuencia de tener dinero, nunca tendrá suficiente dinero;  desarrollará su vida entera tratando de conseguir más y más dinero y –éste-, nunca será suficiente.

¿Por qué esto es erróneo? Cuando alguien dedica su vida a obtener dinero deja de interesarse en tantas otras cosas que son –por mucho-, más importantes. Piensa en tu familia, las personas que amas. ¿No sería agradable pasar tiempo de calidad con ellos? ¿Y qué tal ayudar a otros? La historia está llena de ejemplos de personas que –literalmente-, perdieron la cabeza por valerse de los demás para sustentar sus ambiciones. Afortunadamente también hay muchísimos ejemplos de personas que dedicaron su vida entera para mejorar la vida de los demás.

No me malinterpretes. No estoy diciendo que no es sano desear tener dinero. Todos lo hemos deseado en más de una ocasión. Todos hemos pensado alguna vez que nuestra vida sería mucho mejor con una cuenta bancaria engrosada por un gran número de dígitos. En lo personal, yo considero que el dinero no debería de existir y que aún con su ausencia podríamos lograr una economía mucho más equitativa y sustentable, pero ese tema corresponde a una línea de pensamientos que quizás algún día compartiré contigo. No ahora.

Ahora bien, más arriba mencioné que el dinero es una de las consecuencias de tener éxito. Esta aseveración coloca al éxito como causa y al dinero como consecuencia.

Piensa en el actor que tú consideres como el más exitoso. Si miras con detenimiento, seguramente esa persona tiene dinero. ¡Mucho dinero! Si –después-, consideras su biografía, es posible que te encuentres con que no siempre fue así. Es muy probable que esa persona haya tenido tiempos difíciles a lo largo de su vida y –por lo regular ocurre esto en la mayoría de los casos-, obtuvo su riqueza tras demostrar su valía como actor.

Es decir, ese actor que admiras y que tiene mucho dinero, llegó hasta este punto tras un proceso muy largo, durante el cual perfeccionó sus habilidades para tener éxito en su ambiente y entregar a sus admiradores un trabajo de la calidad que ellos esperan. Obtuvo reconocimiento a través de su trabajo, de su esfuerzo, de la determinación de ser mejor cada día en lo que hace y, solo entonces, comenzó a crear su riqueza.

¿Entiendes a dónde voy? En “Los 7 Secretos para un Emprendimiento Exitoso”, específicamente en el Secreto #4: La Disciplina, te hablé sobre las soluciones fáciles y rápidas. Te comenté que las soluciones fáciles solo existen en la mente del impaciente y que normalmente son soluciones fallidas, porque el impaciente no está dispuesto a seguir las reglas que le garantizan el éxito de su esfuerzo.

Para ponértelo más claro. Si tu meta es adelgazar –créeme-, no lo vas a lograr mediante píldoras milagrosas, cremas para untar o aparatos que hacen el ejercicio por ti. Siento desilusionarte si tú genuinamente crees en esos instrumentos y me disculpo por ser tan visceral en mi siguiente aseveración:

El único método natural para adelgazar y –por tanto-, seguro, es mediante una dieta balanceada y ejercicio.

Es natural que descartemos a priori esta solución y es comprensible nuestro rechazo hacia el anterior consejo por dos razones muy sencillas:

  1. Toma tiempo… ¡Mucho tiempo! y…
  2. Es difícil.

Por eso buscamos soluciones milagrosas sin considerar que las soluciones milagrosas que esperamos encontrar fallan porque para llegar a necesitarlas, pasamos un largo tiempo generando el problema en primer lugar.

Alguna vez vi un comercial en la televisión en el que decían: “Es fácil perder 15 kilos de un día para otro. La diabetes puede ocasionar que te amputen un miembro.

Sé perfectamente que estoy siendo muy visceral en mis aseveraciones. Mi propósito es ser subversivo. ¡Pretendo modificar tus paradigmas!

Además, ya te había advertido anteriormente, en la entrada del “Día 1” de Mi Diario Secreto. Si tú no estás dispuesto a aceptar un cambio de paradigmas, si consideras que lo que tengo que decir es banal y solo son metáforas inútiles, ¡Detente! No sigas leyendo porque a partir de mi artículo “La importancia de tener un sistema”, todo lo que diga tendrá un solo propósito: ¡Cambiar tus paradigmas!

Yo mismo en algunas ocasiones enfrenté esa necesidad. Hubo algunos paradigmas que tuve que modificar. No puedo decir que muchos porque -desde que tengo uso de razón-, he sido diferente en mi forma de ver el mundo, con respecto a quienes han rodeado mi existencia.

Sin embargo, ha sido inevitable el contagio de paradigmas disfuncionales hacia mi persona pues, de una u otra manera, he debido convivir con quienes he compartido la trayectoria de mi vida. Esos paradigmas disfuncionales han sido los que he debido modificar y el proceso no fue sencillo.

La mayor parte de mi vida profesional la he vivido como programador de computadoras. No como desarrollador de software, sino como programador.

Programar computadoras me ha dado acceso a una infinidad de conocimientos y la que yo considero mi principal enseñanza, tiene que ver con la importancia de equivocarse.

¡Sí! ¡Leíste bien! Desde mi particular punto de vista, equivocarse en mucho más útil que acertar.

Cuando aciertas no hay desarrollo, no hay crecimiento. Acertar equivale a estancarse y provoca un tipo de parálisis que es extremadamente peligrosa: La parálisis que te impide encontrar alternativas.

Una vez que aciertas, supones que esa es la manera correcta de actuar y dejas de buscar alternativas. Das por sentado que –si esa solución funciona-, no hay motivos para buscar otras maneras de llegar al mismo resultado y eso, la parálisis que te impide encontrar alternativas, te impedirá ver más allá y encontrar maneras innovadoras y subversivas de lograr resultados –incluso-, mucho más eficientes.

En cambio, al equivocarte, tu panorama se extiende hacia un mundo entero de posibilidades. Equivócate una y otra vez y lo que tendrás será una gama infinita de maneras diferentes de hacer las cosas.

Edison realizó más de mil experimentos distintos antes de tener una bombilla incandescente que funcionara. Lo que él dijo al respecto fue que ya conocía más de mil maneras diferentes para no lograrlo.

Esto nos habla de “La Perseverancia” y –más aún-, nos habla de “La Determinación”.

He querido compartir contigo estos secretos porque han moldeado mi vida. No son palabras bonitas de aliento. Son consejos que funcionan, que te conducen al éxito. Yo lo he comprado de primera mano en muchas etapas de mi vida.

El día que muera, moriré con la tranquilidad de saber que hice cuánto me propuse. Si bien, no siempre conseguí lo que esperaba, jamás me detuve a pensar en la imposibilidad de hacerlo. Asumí el control de mi propia existencia.

En los negocios, ningún resultado es aleatorio. De eso mismo ya te hablé en mi artículo “El éxito en los negocios no es cuestión de azar”.

Normalmente, el éxito o el fracaso en tus emprendimientos, tiene siempre una explicación racional y hasta lógica.

La mayoría de los emprendedores nóveles desisten ante las primeras dificultades. Suponen que los negocios no son para ellos y deciden conscientemente dejar de intentar. ¡Craso error!

Si algo he aprendido en los emprendimientos que he desarrollado con relación a los resultados de las ventas es que, si alguno de los productos o servicios que ofrezco no se vende, normalmente la causa se encuentra en la manera en que lo presento al consumidor.

Para que algo sea aceptado por el mercado, el consumidor debe llegar a la conclusión de que lo que le ofreces tiene sentido para él.

Si tú ofreces algún producto o servicio y –éste-, no se vende, revisa la manera en que le haces conocer a tus consumidores meta sobre tu oferta. Seguramente estás planteando características de tu producto o servicio que el consumidor no percibe como valiosas.

Yendo un poco más allá, considera la posibilidad de crear diferentes versiones de tu publicidad y proponte medir los resultados que obtienes con cada una de ellas. Obsérvalas en funcionamiento, mide su desempeño, modifícalas para introducir pequeños ajustes y vuelve a observar.

El que acabo de darte, es un consejo muy simple y –por ello-, extremadamente valioso. Pero no es el único. Solo te he presentado la punta del iceberg.

Mi nuevo libro Cómo Crear Negocios Exitosos lo incluye como uno de los consejos –igualmente valiosos-, que proporciono a través de él. Puedes adquirir mi libro a través de mi página de Mercado Libre a un precio que te parecerá ridículo si lo comparas con el retorno de inversión que obtendrás si sigues mis consejos al pie de la letra.

La razón por la que los paradigmas son tan importantes es que moldean tu conducta.

Un emprendedor es un visionario. Ve oportunidades donde otros ven dificultades. No se detiene a pensar en aquellos factores que le limitan, encuentra alternativas para vencer sus propios límites y se supera a sí mismo.

Me encanta esta frase: Superarse a sí mismo. Si la analizas, fácilmente descubrirás el significado que oculta su semántica. Superarse a sí mismo significa reconocer los propios límites y tener el coraje de ir más allá. Sabiéndose uno mismo limitado por su propia capacidad, uno toma “La Decisión” consciente de hacer mucho más con el único objetivo de satisfacer su necesidad de saberse capaz.

Una de las frases que uso con frecuencia para mí mismo es: Si lo vas a hacer, ¡Hazlo BIEN!. Me encanta superarme a mí mismo e ir más allá de mis propios límites. Me encanta sentirme satisfecho cuando miro en retrospectiva y descubro que lo que hice fue un trabajo hecho con los más altos estándares. Más aún, amo superar mis logros anteriores.

No es una cuestión de ego. No lo hago por felicitarme a mí mismo y dormirme en mis laureles. He hecho cosas que jamás me creí capaz de lograr pero tengo la entereza suficiente para reconocer que el pasado ya pasó.

Si me esfuerzo por superarme a mí mismo es porque el resultado de mi esfuerzo beneficia siempre a alguien más, no solo a mí mismo. El beneficio que obtengo es solo una consecuencia y no es lo que me importa en realidad.

Cuando muera, me gustaría poder ver atrás y encontrar con que el sentido de mi existencia fue que pude ayudar a otros. De nuevo, no te confundas. No pretendo que me asignes calificativos que alimenten mi ego.

Mi interés por ayudar a otros es que esa es mi manera de cambiar el mundo. De contribuir a hacer que el mundo sea un lugar mejor.

Y esta última confesión es también un consejo muy valioso: Cuando emprendas, no pienses en lo que tú ganarás, piensa en lo que le das a ganar a los demás.

¡Analízalo!

Manuel Manrique

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  1. noviembre 19, 2011, 17:02:01 en 17:02

    Buenos comentarios como siempre Manuel, gracias!

    • manuelmanrique9
      noviembre 19, 2011, 17:19:22 en 17:19

      Muchas gracias por tu apoyo Juan Pablo. Trato de ayudar. Eso es todo. Nuevamene, muchísimas gracias.

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